
La mona, aunque la vistan de seda, mona se queda. Ese el el dicho que cae muy bien en el Sable de Mercury ($27,330). Luego de una gran inversión de mercadeo para promocionar el nuevo nombre de lo que reemplazó al popular Sable, un par de años después regresan al mismo nombre, fracasados en su participación de mercado y en busca de una forma de atraer de nuevo a una audiencia acostumbrada a comprar camiones –y no sedanes– estadounidenses.
Si bien es un carro que se siente sólido al volante y cuenta con amplio espacio para una familia de 5 integrantes, el estilo es demasiado conservador.
LO IMPULSA: amplio, en la tradición de los sedanes familiares típicos de los estadounidenses.
LO FRENA: la carrocería luce anticuada.
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